Misioneros Sirviendo en Nuestra Área Inician el Retorno a sus Países

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    El 20 de marzo pasado, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce enviaron una carta en la que se indicaba que, debido a las restricciones a los viajes que los diferentes países estaban implementando, sería probable que un gran número de misioneros tuviera que regresar a su país de origen. “Nos tomamos muy en serio la salud y la seguridad de nuestros misioneros y de aquellos a quienes enseñan”, remarcaron.

    La posibilidad mencionada en la carta se ha comenzado a hacer realidad con el retorno de misioneros de toda el Área Sudamérica Sur a sus países de origen. La Presidencia del Área ha supervisado de cerca el proceso, para asegurar que todo se desarrolla de la mejor manera posible. Sumado a ello, está la ayuda inestimable de líderes, miembros de la Iglesia y empleados de las oficinas administrativas de la Iglesia, quienes han puesto su tiempo y recursos a disposición de las tareas administrativas y logísticas necesarias para lograr que una cantidad muy importante de misioneros tomen vuelos de regreso a sus países.

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    En los principales aeropuertos de los países del Área Sudamérica Sur se ha repetido la misma escena. Decenas de misioneros jóvenes se congregan en grupos. En sus caras hay un poco de tristeza por dejar el país que los acogió y a tantas personas que llegaron a amar en poco tiempo. Pero a la vez reflejan la fe que impulsa sus pasos, la misma que no puede ser derrotada por ningún enemigo visible o invisible.

    Es la madrugada del sábado 28 de marzo. Mientras esperan en el aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez en Santiago de Chile, un grupo de misioneros improvisan un coro que llena los espacios de un aeropuerto casi vacío con los acordes de un conocido himno. “Para siempre Dios esté con vos; cuando el temor os venga; en Sus brazos él os tenga; para siempre Dios esté con vos”. No hay grandes abrazos o gritos de felicidad, propios de los misioneros jóvenes; hay solemnidad. No tienen muchas certezas, pero tienen esta: que están las manos seguras del Señor.

    Escenas similares se repiten la madrugada del lunes 30 de marzo en el aeropuerto Ministro Pistarini de Buenos Aires, Argentina cuando varias decenas de misioneros abordan los vuelos que los llevan de regreso a sus países.

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    La mayoría de los misioneros que salen serán reasignados a una misión en sus países de origen. Por otro lado, se espera el regreso de muchos misioneros que salieron de nuestra área a servir en otros países. Una vez que este proceso esté completo, las misiones volverán a contar con el número de misioneros que tenían inicialmente. La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce terminan la carta mencionada al comienzo de este artículo de esta manera: “Amamos y oramos por nuestros misioneros y sus familias. Estamos agradecidos por las continuas oraciones y el apoyo de los padres, seres queridos y miembros de la Iglesia a medida que hacemos todo lo posible para ayudarlos a permanecer seguros y sanos en estos tiempos difíciles.”

    El texto completo de la carta puede revisarse aquí

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